De pequeño mis padres tenían que ir con mi hermano a Talavera muchas tardes. Yo no me podía quedar solo en casa con 4 años así que tenía que ir con ellos. ¿El problema? Que me mareaba como si me hubiera bebido trece cervezas, con 4 años, y a la vuelta siempre echaba la papilla. Así que después de un tiempo, mis padres decidieron dejarme esas tardes con mis abuelos. Mi abuelo Eduardo era mas serio, pero mi abuela Paca era todo cariño. Según entraba, a mano derecha, estaba el pequeño salón con la estufa de leña a tope, y un brasero de picón bajo la mesa camilla. Ella en una hamaca de mimbre en el centro del saloncillo, delante de la estufa. La primera vez que me dejó me llamó y no se si sacó una baraja española, o ya la tenía, pero la barajó y me enseñó rápidamente como jugar a la brisca. Y desde entonces las cartas me flipan. Recuerdo que no sabía bien como iba el juego, pero lo jugaba y según lo jugaba lo pillaba, y mi abuela no me timaba, si ella ganaba se llevaba la mano, y si yo ganaba me la llevaba yo aunque no me enterara. Y cuando lo empezaba a pillar, la daba la brasa una y otra vez con jugar a pesar de que ella estaba cansada, algo que sigo haciendo con cualquier incauto que quiera jugar a juegos conmigo, y ella no decía que no hasta que no estaba realmente cansada. Esas tardes no las olvido, fueron mágicas simplemente por eso, por jugar con mi abuela a la brisca. A pesar de que igualmente me mareaba al atardecer por el monóxido de carbono que despedía el brasero.
Es muy posible que de esos momentos que me viene el gusto por las cartas. Mis juegos favoritos son de cartas o tienen como componente importante las cartas. Luego mi primo Alejandro nos regaló a mi hermano y a mi las cartas Magic, y quedé aún mas prendado. Y una cosa llevó a la otra, hasta que he llegado a tener varios juegos de mesa repetidos, es decir, la decadencia.
Y con esta pequeña historia, que me recordó mi amiga Eli, comienza la "sección" Jueves Jugón, en la que cada jueves voy a hablar de juegos de mesa. No se que tal va a estar, pero me apetece hablar de esto y lo voy a hacer porque, recuerdo que esto lo hago para quedarme a gusto y no para agradar a la peña, y creo que esto es lo que hace que guste tanto a la peña.
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