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miércoles, 10 de diciembre de 2025

Robe Iniesta Ojea (1962-2025)

Hoy ha muerto uno de los grandes Robe Iniesta, vaya puto día de mierda. El cuerpo me pide hacerle un pequeño homenaje que van a ser estas cuatro líneas improvisadas.

Siempre he soñado con cruzarme a Robe por la calle. Siempre que veo a alguien que es referente para mí, me cuesta hablarle. En este caso le echaría huevos e intentaría hablar sin trabarme. No le pediría foto, ni le diría que es cojonudo. Le daría las gracias por hacerme seguir pa alante sin saber de mi existencia. Le diría que siguiera así. Como me ha dicho mi amigo Maese en una conversación breve pero intensa: "vivió como quiso". Desde lo lejos, sin tener realmente puta idea de como era, creo que son las palabras mas acertadas para describirlo.

No creo en la existencia mas allá de la muerte, pero me gusta pensar que Robe ahora es un pájaro azul que echará a volar sin que nadie le toque los cojones.

domingo, 26 de enero de 2025

Lanzar los dados

Hay veces que los miedos no me dejan hacer lo que me gustaría. Por un lado, fracasar constantemente en tareas parecidas me hace pensar que, la siguiente vez que me enfrente algo similar me va a pasar lo mismo. Por otro, al pensar eso, me da una sensación de angustia incluso mayor a la que tengo cuando me pasa, la exagero.

Para que se entienda, cuando la gente compra un boleto de lotería, siempre quiere números que no sean redondos o en los que no se repita la cifra, porque piensan que esa coincidencia no se puede dar, que no se puede repetir un número o salir cierta combinación de números, cuando en realidad, todas las pelotitas del bombo tienen la misma probabilidad de salir.

A mi, que soy más de jugar a juegos de mesa, me vino una reflexión parecida. Pensé en que en verdad lo que he hecho es tirar un dado en esos pequeños retos, y siempre me ha salido un uno. Como siempre me ha salido un uno, pienso que para que voy a tirar el dado si siempre me ha salido un uno, así que no lo tiro, porque ya se que me va a salir el uno. Pero también sé que un dado no guarda memoria, así que lo anterior es absurdo. Tengo que seguir tirando el dado, porque no se que me va a salir hasta que lo tire. Por otro lado, si me sale un uno, tampoco ha sido para tanto solo he cogido el dado y lo he lanzado a ver qué pasaba. Puede que me encuentre con un seis o no, pero ¿y si me encuentro con un tres? Ya no es un uno. Además, ya no estoy pensando en si tengo que lanzar el dado, al menos hasta que tenga que volver a lanzarlo.

lunes, 20 de enero de 2025

Juntar el hambre con las ganas de comer

Por experiencia personal, cuando me he sentido hecho polvo sin motivo alguno realmente fué porque, poco a poco me metí en unas dinámicas en las que estaba haciendo cosas que no tenían sentido. Mi mayor experiencia fué en la universidad, donde estaba estudiando sin ver el final, ya que pensaba que estaba dedicando mi tiempo libre en estudiar, y al finalizar dedicaría mi tiempo libre a trabajar. Anteriormente, en el instituto fuí quitando progresivamente mi tiempo libre para estudiar hasta llegar a un estado en el que, solo tenía que estudiar, no había salida. O eso pensaba hasta que me cansé y decidí salirme del sistema educativo, aunque no de forma definitiva. La solución a ese estado de bajón y desorientación, para mí es hacer cosas que me gustaban. En un principio me daba igual, luego poco a poco las fui disfrutando y al final descubrí que todo el rato que estoy haciendo mis hobbies no estoy dándole vueltas al coco, y además estoy sintiéndome bien. Creo que lo que me pasaba es que tenía depresión, que además arrastré bastantes años, pero no puedo decir que era eso de seguro, porque no soy psicólogo.

Actualmente me encuentro una situación bastante peculiar. Es con una persona que necesita ser el centro de atención para sentirse bien, pero no puede serlo ya que su vida es la de ser una persona tranquila, pero no lo acepta. Como no obtiene esa atención, esta persona decae. Mi conclusión es que no ve salida a su situación, por lo tanto se viene abajo. Ya aprovecho para meter mi cuña anti-redes sociales para decir que habría que tener cuidado con estas, ya que estan generando una necesidad de atención que mas adelante puede provocar estas situaciones. Un saludo y gracias por leerme.

miércoles, 14 de agosto de 2024

En defensa del estoicismo

Últimamente he estado observando por internet que esta habiendo argumentos en contra de la filosofía estoica. Por un lado, se comenta que es como un manual para hombres muy machos, con unas recetas muy sencillas. Por otro que es una filosofía que reprime y hace a la gente fría. Nada mas lejos de la realidad, o al menos tal como yo lo entiendo, que lo mismo estoy bieninterpretando este pensamiento cuando realmente es como dicen.

Yo apenas he estudiado filosofía en el instituto, y de eso hace ya un buen trecho, y ni por asomo se daba a los estoicos. Sin embargo me entró curiosidad por un podcast de un superdotado que había escrito un libro acerca de esta escuela de pensamiento, y con lo que explicaba me picó y me lo compré. El libro, que siempre que sale el tema lo recomiendo, es El pequeño libro de la filosofía estoica. En él, los autores, ya que no es solo el del podcast, explican el contexto histórico, las premisas de esta filosofía, y comentan la vida de los principales autores clásicos, para tener una visión mas o menos global, aunque resumida en poco mas de 200 páginas, así que faltarán cosas, de la filosofía de la que estoy hablando. Las premisas básicas son:

- La filosofía estoica busca la tranquilidad, para ello hay que... 

- Vivir según la naturaleza.

- Aceptar las cosas como son.

- No intentar controlar lo que no se puede controlar.

- Resolver los problemas que estén al alcance.

- Asumir que todo acaba, incluso la vida.

- Asumir que las cosas no tienen porque salir bien.

- Reflexionar lo que ha pasado en el día.

Incluso yo lo resumiría en las tres primeras: según los estoicos clásicos, para vivir tranquilo hay que vivir según la naturaleza y aceptar las cosas como son. Las demás se deducen de la segunda y la tercera.

En un principio, cuando uno quiere aplicar todo esto, se flipa y quiere controlar constantemente las emociones, eso no lo dudo. Pero cuando ve que no es posible, vuelve a revisar como iba esto. A mí me pasó, repasé las premisas y me di cuenta de que no estaba aplicando realmente la filosofía estoica, ya que si me forzaba a estar tranquilo en vez de dejar en paz mis emociones, no estaba viviendo acorde a la naturaleza. De hecho, tampoco aceptaba las cosas tal como son, ya que intentaba cambiar como me sentía.

Frente a que digan que es un manual simple para hombres muy machos, decir que no es eso lo que se busca en esta filosofía, mas bien la de no tener la cabeza a mil cosas y tratar de pensar lo mas sencillamente posible, tanto hombres como mujeres.

Frente a que digan que reprime emociones, solo si se toma de forma superficial, si se piensa un poco y se toma de forma incluso literal, uno se da cuenta de que no hay que dejar de sentir nada, simplemente observar, casi como meditar.

Lo digo yo, que ni soy filósofo ni soy na, que no se ni si soy estoico, aunque siga muchas de las pautas de esta filosofía y que me he leído apenas dos libros, y ojeado tres, pero que tampoco hace falta mas. Es un pensamiento que puede que sea tan sencillo que cueste entenderse. No creo que esto le cambie nada a nadie, pero tenía que contarlo y quedarme a gusto.

jueves, 8 de agosto de 2024

La manilla de la puerta de mi coche: como pongo a los demás por encima mío

En vacaciones me pasó algo curioso. En el camping donde me alojaba me tocó una parcela para instalar mi tienda un poco apartada, en la que se metía y se sacaba el coche por otra puerta. Era una puerta típica de verja, con dos alas por donde cabía de sobra mi coche, y daba desde el camping hasta el aparcamiento de la playa de Oriñón, el cual esta bastante lleno de coches y caravanas.

Una de las veces en las que voy a meter el coche, me ayudan las buenas gentes del camping y me abren una de las puertas y me dice que por ahí paso. Y, ciertamente, paso, un poco justo, pero sin problemas, y sin bajarme del coche.

En la parte de fuera, la puerta tenía un cartel de prohibido aparcar, y además había un cono por allí, para que nadie aparque al lado de la puerta e impida salir o entrar a los del camping. Pues uno o dos días después me decido a visitar Santander y tengo que sacar el coche. Abro una de las puertas, por donde se que el coche pasa justo pero bien, y lo saco esquivando el cono.

Suena como me estoy llevando una parte del coche contra el marco de la puerta. Mi cara es un poema. Tiro para atrás y vuelve a sonar. No me atrevo a mirar. Quito el cono y saco el coche con mucho cuidado. Sigo sin atreverme a mirar. Cierro la puerta y miro que ha pasado: la manilla de la puerta del copiloto se ha quedado sin pintura. No es tan grave como pensaba, pero ya me ha jodido el día.

Uno o dos días después se me vino a la cabeza: por no quitar el cono he jodido mi coche, como con la gente, por no apartarla de mi vida, al final acabo yo haciéndome daño.

Ya no es tan así, pero durante muchísimo tiempo he funcionado de esa manera, y ahora a veces lo hago hasta con un cono. Sin embargo darme cuenta con esta tontería, y saber que ya no soy así, al menos en todos los casos, significa que voy en el camino correcto.

miércoles, 7 de agosto de 2024

En Bilbao la peña hace vida en Bilbao

Estuve hace unas semanas por el norte de España de vacaciones. Suelo ir al menos una vez al año porque me flipa el norte, y como todavía no he visitado mucho, cada año voy a un sitio diferente explorando nuevos lugares. Este año tocaba Cantabria, ya que siempre que he ido a Asturias he pasado por allí y no había parado nunca. Enrique, un colega del curro, me dijo un camping en Cantabria, que queda justo entre Santander y Bilbao, así podía visitar ambas ciudades en un momento, y me animé a ir.

El camping era una pasada, pertenece a la localidad de Oriñón, según sales tiene una playa bastante grande entre dos montañas. La playa es bastante llana y el agua no está muy fría para ser el Cantábrico. Una pasada. Cuando llegué y me instalé, me fui a mojar los pies en el mar y me puse en contacto con mi colega de erasmus Jonan por si estaba por Bilbao y así nos veíamos al día. Él encantado me dijo que me iba a enseñar la ciudad.

Al día siguiente fui para tierras vascas, previa ducha de agua fría ya que las duchas estaban rotas y me ofrecieron un cubil en la recepción del camping, con toda la buena intención, hay que decirlo, pero sin agua caliente, parece ser. Una vez salí y aparqué por la ciudad, quedamos en una boca de metro y mi amigo vino andando. Nos saludamos y empezamos a hablar. Estuvimos de pinchos dando vueltas por Bilbao sin parar, contándome un montón de datos de la ciudad una vez nos pusimos al día, y frikeando de vez en cuando. Por todo el paseo nos pusimos hasta el culo de comer. ¡Ay las albóndigas de un barcito de una plaza, que buenas están! Son un motivo por el que volver. En general hay que volver porque Bilbao mola y mas en compañía cojonuda como es Jonan.

Sin embargo, quiero resaltar algo, y es la vida que tiene Bilbao. La gente está en la calle andando de un lado para otro. De hecho, mi colega me dijo que el, si podía, iba andando. Luego otro detalle en el que me fijé era que él iba a comprar en las tiendas, nada de compra online (salvando una excepción por cosas suyas personales). También me contó que en la ciudad había negocios de varias generaciones, y eso era debido a que muchas familias tenían la costumbre de ir a tal sitio, tal día a consumir tal cosa, por ejemplo, a una heladería los domingos a merendar a por un helado. También me estuvo contando que se intenta priorizar por lo local, por un lado para no tener que estar comprando a tomar por culo, y por otro para que el dinero se quede en la zona. Todo con un cariño por la tierra, que me dieron ganas de quedarme a vivir allí, ya que Bilbo es una ciudad para vivir, entre la situación y el ambiente. Y creo que se podría aprender un poco de esto. Ya se que nadie va a cambiar porque otra persona le diga esto o lo otro, y mucho menos si lo lee por un blog, pero a mi me dio tan buen rollo ver que la gente allí funciona así que lo tengo que decir: podríamos aprender a hacer vida y a valorar lo que tenemos alrededor coño, a comprar un libro a la librería de toda la vida en vez de pedirlo por internet y ya que estoy me doy un paseo y saludo al señor que le está echando de comer a las palomas en el parque, y así me despejo, y no tanta puta red social ni tanto esperar tres días sin salir de casa con miedo a que el repartidor me traiga el paquete justo cuando he bajado a por el pan.

martes, 6 de agosto de 2024

El Imperio Final: Brandon Sanderson no es pa tanto

Estas vacaciones me he metido entre pecho y espalda el libro El Imperio Final, el primero de una saga, a su vez llena de sagas, en la que cada libro tiene unas seiscientas páginas como poco. Realmente creo que es el libro mas tocho que he leído y, me ha gustado. Peeeeeero, no me ha flipado, así que quiero analizarlo para dejar claro que me ha parecido y tú, amigo lector, vas a obtener esta info sin habérmelo preguntado.

En resumen y sin destripar el libro, diré que la forma que tiene de escribir es clara y ligera, algo importante para ciertos momentos complejos de la historia. Ésta en sí, está bien, pero me parece que tiene algunas cosas como predefinidas, y las tramas de intriga entre nobles creo que ocupa mas de lo que importa. Por otro lado, el desarrollo de personajes está muy bien hecho. Hay dos personajes principales, los cuales es una delicia ver como se relacionan y como evolucionan, y para mí, el desarrollo de personajes y su interacción es esencial en una buena historia.

Dicho esto, si no te has leído el libro, para y léetelo. Si no te lo vas a leer o ya te lo has leído, sigue, que voy a hacer una escabechina.

Lo mejor que tiene, y el motivo por el que todo el mundo alaba a este señor, es lo de la magia. En estos libros, los personajes tienen la habilidad de consumir un metal concreto que les da un poder concreto. Luego están los que pueden consumir todos los metales, como nuestros dos protas, Kelsier y Vin. El primero es un optimista revolucionario que ya sabe como usar todos los poderes y será el maestro de la segunda personaja, la cual pertenece a una banda de ladrones que la tiene como amuleto de la buena suerte, y que es bastante pesimista y poco colaborativa. Ella no sabe ni que tiene los poderes estos mágicos, hasta que conoce a Kelsier. Como ya he dicho, estos dos personajes son una delicia, y mola ver como se relacionan y sobre todo Vin, como evoluciona.

Sin embargo, aunque me gusta que haya un personaje como el de Kelsier, tan imposiblemente optimista en un mundo opresivo, no me terminan de cuadrar algunas cosas: que tenga una banda de personajes que son expertos, y a su vez son líderes de otras bandas, queda muy redondo pero poco probable, no me lo creo. Que sea de los que controla todos los metales, encuentre a Vin, que también controla todos los metales, es improbable, ya que en el propio libro cuentan que es muy dificil. Tampoco es muy creíble que, siendo un mundo controlado por un fascista, que prohíbe los poderes mágicos, haya gente que sepa mucho sobre como usar esos poderes. Tampoco me termina de cuadrar el plan maestro de Kelsier, en el que tiene muchos frentes abiertos, algunos de los cuales no son necesarios, y luego tenía un plan oculto que depende de muchos factores y sale adelante, incluyendo su propia muerte. Por último, creo que se para mucho en lo que pasa en los bailes con Vin. Realmente, en el plan no es muy importante y me parece relleno.

A pesar de todo esto, me ha gustado. El sistema de poderes mágicos y el mundo en general están muy bien construidos. A los personajes se les coge cariño. La historia, aunque tiene fallos, lo principal esta guay, ya que es una rebelión, y además sale bien. Las escenas de acción son una delicia, parece un manga. Sanderson no es la panacea, pero creo que hace algunas cosas muy bien, sumado a que escribe como un loco, puedo entender porque la gente habla tanto de él, aunque a mi me ha dejado un poco frio, imagino que por las expectativas. Y, siendo sincero, a pesar de lo que he dicho, al final es una historia de ficción, y no hay que pensar tanto en si esto es o no verosímil y hay que disfrutar de la lectura. Recomendado para los que les guste la fantasía.

miércoles, 26 de junio de 2024

Todo lo que me ha pasado, y porqué esta relacionado con Byung-Chul Han

El paso de mi padre por el quirófano me dejo pillado. Cuando me quise dar cuenta llevaba un mes casi sin tocar los apuntes, así que me puse a ello sin hacer caso a nada mas.

Cuando me saturaba lo tenia que dejar para parar. Me tiraba en el sofá sin hacer nada, y mi cabeza le daba vueltas a que debería de estar estudiando. Lo mismo que en la universidad.

Los resultados llegaron en mayo y no podían ser de otra manera: exploté y aprobé solo una. Lo mismo que en la universidad.

En abril, es decir un mes antes de obtener esos fatídicos resultados, desayunando me llegó un video por youtube sobre el señor del título y su filosofía. Nacido en Corea del Sur y afincado en Alemania, Byung-Chul Han retrata la vida actual en su libro La sociedad del cansancio. Básicamente su pensamiento consiste en que tenemos una sociedad del rendimiento en la que cada uno de nosotros nos explotamos a nosotros mismos, para hacer cada vez mas cosas. Esto nos lleva a una sociedad del cansancio, pero del malo, en la que tenemos que drogarnos (considérese café o bebidas energéticas como droga) para seguir rindiendo o rendir mas, comparándolo con el cansancio de antes, el bueno, en el que se paraba para hacer cosas que permiten descansar.

¡Espera, espera! ¿Pero si esto te ha pasado en abril, como no lo has aplicado para los estudios?

Porque una cosa es darse cuenta y otra interiorizarlo y aplicarlo. Es muy dificil cambiar una forma de actuar, y mas si todo el mundo actúa de la misma manera. Lo que me pasa es que tengo la idea en la cabeza de que cuando estoy estudiando, todo el tiempo lo tengo que pasar estudiando, y con eso tengo que cambiar el chip. La estrategia para ello la he denominado derrochar el tiempo, y consiste en hacer una cosa a la vez tomándome el tiempo que sea necesario para ello. 

Mientras tanto, retomaré el blog y seguiré escribiendo una o dos veces a la semana.

martes, 5 de marzo de 2024

el cansancio

Me despierto sobre las ocho de la mañana, doy mil vueltas porque, ni puedo dormir ni puedo estar despierto, hasta que me mentalizo a que tengo que levantarme y acabo por levantarme a las nueve y media a diez de la mañana. Me ducho y desayuno y son las diez y media mas o menos. Estudio pensando en que no me da la mañana para avanzar y ponerme al día, cosa que cumplo. A eso de la una del mediodía me voy al curro, como allí y entro a trabajar. A eso de las diez y media de la noche salgo, vuelvo a casa a las once y ceno algo rápido mientras veo o hago algo que me de tiempo, por lo general poca cosa. Y así cada día.

Los fines de semana son mas sencillos, se pueden resumir en que intento organizar el piso pero me tiro todo el tiempo tirado en el sofá intentando recuperarme de la semana, acabando igual que he empezado pero agobiado por no haber hecho nada.

Este ciclo lo he tenido muchas veces. Esta vez creo que es por el susto que nos dio de forma involuntaria mi padre a mi family, y no se como romperlo. La clave está en descansar. Esta situación me da un cansancio que no puedo ni escribir, y lo he intentado varios días. Como tenía una especie de bloqueo creativo, he decidido escribir sobre el para romperlo, un primer paso. Pero no es suficiente para acabar con el cansancio.

Supongo que parte de la solución a este problema es darse cuenta del propio problema, y escribir sobre ello. Creo que tomarme las cosas mas tranquilamente y agobiarme menos es una buena opción para quitarme el cansancio, aunque no se bien si funcionará. Habrá que probar.

jueves, 22 de febrero de 2024

Jueves Jugón: los inicios

De pequeño mis padres tenían que ir con mi hermano a Talavera muchas tardes. Yo no me podía quedar solo en casa con 4 años así que tenía que ir con ellos. ¿El problema? Que me mareaba como si me hubiera bebido trece cervezas, con 4 años, y a la vuelta siempre echaba la papilla. Así que después de un tiempo, mis padres decidieron dejarme esas tardes con mis abuelos. Mi abuelo Eduardo era mas serio, pero mi abuela Paca era todo cariño. Según entraba, a mano derecha, estaba el pequeño salón con la estufa de leña a tope, y un brasero de picón bajo la mesa camilla. Ella en una hamaca de mimbre en el centro del saloncillo, delante de la estufa. La primera vez que me dejó me llamó y no se si sacó una baraja española, o ya la tenía, pero la barajó y me enseñó rápidamente como jugar a la brisca. Y desde entonces las cartas me flipan. Recuerdo que no sabía bien como iba el juego, pero lo jugaba y según lo jugaba lo pillaba, y mi abuela no me timaba, si ella ganaba se llevaba la mano, y si yo ganaba me la llevaba yo aunque no me enterara. Y cuando lo empezaba a pillar, la daba la brasa una y otra vez con jugar a pesar de que ella estaba cansada, algo que sigo haciendo con cualquier incauto que quiera jugar a juegos conmigo, y ella no decía que no hasta que no estaba realmente cansada. Esas tardes no las olvido, fueron mágicas simplemente por eso, por jugar con mi abuela a la brisca. A pesar de que igualmente me mareaba al atardecer por el monóxido de carbono que despedía el brasero.

Es muy posible que de esos momentos que me viene el gusto por las cartas. Mis juegos favoritos son de cartas o tienen como componente importante las cartas. Luego mi primo Alejandro nos regaló a mi hermano y a mi las cartas Magic, y quedé aún mas prendado. Y una cosa llevó a la otra, hasta que he llegado a tener varios juegos de mesa repetidos, es decir, la decadencia.

Y con esta pequeña historia, que me recordó mi amiga Eli, comienza la "sección" Jueves Jugón, en la que cada jueves voy a hablar de juegos de mesa. No se que tal va a estar, pero me apetece hablar de esto y lo voy a hacer porque, recuerdo que esto lo hago para quedarme a gusto y no para agradar a la peña, y creo que esto es lo que hace que guste tanto a la peña. 

jueves, 15 de febrero de 2024

alarma de cabrones

Los jueves y los viernes en el curro son un poco diferentes para mí. No es que "sea viernes y el cuerpo lo sabe", pero va de que el cuerpo sabe cosas.

Hace un tiempo conocí a un ser... humano, claro, que me lo hizo pasar mal. Lo que hacía era hacerme entender que sentía algo por mí, y yo, bobo perdido, estaba que no cagaba con ella. Tras unos rifirrafes me declaré a ella, y ella se rió de mí, me dijo que me consideraba un amigo, pero que si llegaba el momento, podíamos seguir siendo algo mas. Había cosas constantemente que me chirriaban, pero esto fue lo que me reactivó la alarma de cabrones que tengo en el cuerpo, la que avisa que ciertas personas no son de fiar. Seguimos siendo amigos, pero había cosas que activaban esa alarma. Una era que, de vez en cuando y sin motivo alguno, me decía que me quería, sin habérmelo dicho nunca, y por otro lado se agarraba a mi brazo, también sin motivo, arrimándose mucho, demasiado. 

La alarma se me puso a tope cuando, en una ocasión en el curro me mandó a hacer una tarea sin necesidad, sin pedírmelo directamente, es decir, usando la pena para manipularme, y por supuesto ignorándome después. Tras unos días le dije que era una persona manipuladora y mentirosa y que no quiero tenerla en mi vida. Y hasta el día de hoy. Así funciona la alarma de cabrones.

He tardado en darme cuenta que, cada jueves y viernes, cuando la veo, lo que me pasa es que se me activa la alarma de cabrones. Me pongo inquieto y en alerta. Realmente no hay un peligro como tal, pero como tuve una horrible experiencia con ese ser... humano, se me activa. No es la única persona con la que se me ha activado desde entonces, y siempre he acertado. Es el aviso que me da mi propio cuerpo para alejarme de ciertas personas. Antes directamente no me daba, la tenía apagada, trataba de agradar a todo el mundo para que no hubiera conflictos. Ahora la alarma se activa, dejo las cosas claras y me alejo lo que puedo de ese tipo de personas que se aprovechan de los demás, de ahí el nombre de alarma de cabrones.

No es una sensación agradable, ya que lo que pide el cuerpo es alejarse lo mas posible de esta peña, pero, por necesidad y normas sociales es imposible. Y como desactivarla me cuesta caro, hay que convivir con ella. Lo que hago es, en la medida de lo posible cuando me doy cuenta que está activada, me mentalizo en que lo que me pasa es que tengo la alarma activada, y no que estoy obsesionado o que no puedo olvidar esa mala experiencia, para que la alarma baje un par de tonos la intensidad, pero no se apague. Muchas veces, sentir cosas negativas no es tan malo, solo hay que encontrar el motivo.

martes, 13 de febrero de 2024

pause

Vaya semanita con esto de mi padre. No soy mucho de contar cosas de personas concretas, prefiero mantenerlas en el anonimato o escribir algún comentario sin darle demasiada importancia, porque, al final, esto es un desahogo. Pero ya que esto es lo que está afectando a mi día a día, incluido el escribir, lo cuento. Y, antes de nada adelanto que mi padre está bien.

Empiezo la semana pasada y mi cuñada me cuenta que se va de urgencias con mi padre porque no se siente bien. Mas tarde me dice ya en urgencias que le van a poner un marcapasos, que coja ropa. Yo, me tranquilizo usando la filosofía estoica y voy para el hospital sin pisarle al coche ni nada por el estilo, aunque, cuando entraba en el aparcamiento del hospital casi me llevo a una señora por delante en un paso de cebra. Esa filosofía ayuda, pero no es infalible. A mi padre le ingresan y todo va relativamente bien.

El martes todo sigue bien hasta la operación, donde mi padre empieza a perder un poco la noción de donde está y cuando ha entrado y eso nos preocupa a mi hermano, a mi cuñada y a mi. Por lo demás todo bien.

El miércoles, tras un par de pruebas para ver que todo va bien, vuelve a casa y mas o menos centra la cabeza.

De jueves al sábado, estamos apañando un poco la casa y arrancando de nuevo para que todo vuelva a cierta normalidad. En ese momento mi padre empieza a hacer de las suyas. Mi padre es sencillo, cuando hay cambios en su vida, se pone nervioso, y cuando se pone nervioso, lo paga con quien tiene cerca, que normalmente somos su familia. Lo que pasa que todo el mundo tiene cambios en su vida, y el quiere que todo sea predecible.

Si a esto le sumamos que mi coche no arrancaba y que no he podido estudiar, creo que está bastante claro que llego al domingo con la cabeza como un bombo. Y este lunes hago un par de compras en mi pueblo, soluciono lo del coche y me voy a trabajar. Al salir hablo un rato con mi amigo Luis y despejo la cabeza, y me voy a mi piso, con la habitación hecha un desastre con ropa por todos lados y todo frío. Ceno algo y me quedo sobado en el sofá. A las cuatro y pico de la madrugada me despierto y me voy a la cama.

Por la mañana me despierto tarde, desayuno y me quedo en el sofá repasando mentalmente todo lo que tengo que hacer, sin ganas de nada. Estoy mentalmente hecho una braga, pero hasta que no me he parado un rato a mirar cualquier chorrada en youtube no me he dado cuenta. Creo que muchas veces es importante darle el botón de pause a la vida para poder digerir todo lo que nos pasa, aunque sea de vez en cuando.

miércoles, 7 de febrero de 2024

ignorantes

El año pasado hice un viaje mítico a Barcelona. Para amenizar el viaje en tren me llevé el libro Cómo ser un estoico de Massimo Pigliucci, un libro que recomiendo pero que no me entusiasmó, prefiero El pequeño libro de la filosofía estoica. Creo que el libro del italiano trata ciertos temas estoicos mas desde el punto de vista del autor que de la fuente clásica original, y es normal, ya que el autor es un filósofo y ha adaptado la filosofía a su propia forma de pensar, ya que éste saber permite coger y adaptar a gusto del consumidor.

Uno de los temas que trata Massimo, Massi para los amigos, es el mal. Según esta filosofía, no hay mal, ni gente mala ni nada, simplemente ignorancia, por lo que si alguien obra mal es por ignorancia. A mi, esa explicación me pareció muy simple e ingenua. Yo, que estaba muy dolido porque una mala persona me estuvo tratando mal durante un tiempo, me negué a aceptar eso.

Meses después, mientras pensaba en nazis, le daba vueltas a la idea de que había oficiales del ejercito que habían arrestado las fuerzas americanas, que en los juicios decían que solo recibían órdenes. ¿Es que no se enteraban que lo que hacían estaba mal? Pero fui un poco mas allá, ¿acaso las personas que apoyaban a los nazis no veían que se les había ido la cosa de las manos? Porque les seguían apoyando. Y, a día de hoy, ¿no es obvio que lo que hicieron los nazis es algo malo?, entonces ¿porqué sigue habiendo nazis? Y se me encendió la bombilla, que hay ideas que hacen a la gente que las acepta tontas. Al final, la filosofía estoica tenía razón.

No es verdad que haya una raza superior, sino mas bien hay razas que tienen unas características, y en algunos aspectos son mejores y en otros peores que otras razas, pero no se puede afirmar que haya una raza superior. Sin embargo, los nazis adoptaron esa idea, que no es verdad, por lo que les convertía en ignorantes ya que esa idea hacía que no hicieran caso de algo que es verdad, y con ello hacían las barbaridades que hacían, eran ignorantes poderosos. Es decir, hacían cosas malas por ignorancia.

He puesto el ejemplo nazi porque fue algo exagerado, para que se vea bien. Otro ejemplo para que se vea que incluso uno se puede putear a si mismo, es tener complejo de inferioridad. Por x motivo, una persona piensa que es menos que todo el mundo, por lo que todo lo malo que le pasa lo justifica, y lo bueno piensa que ha sido por suerte, y además es una persona que vive por los demás, está claro que esa idea no es cierta, esa persona es una ignorante, y es mala consigo misma.

Esto explica muchas cosas, y hace que me plantee como tomarme ciertas actitudes, y es por eso que hay que estar siempre aprendiendo. Y si, a veces pienso en nazis.

martes, 6 de febrero de 2024

Cristianismo, nihilismo y estoicismo

Referente a la anterior entrada todo está saliendo bien, gracias a Dios. Y ya que me has sacado el tema, voy a hablar sobre como el cristianismo me influyó en como soy. Que bien hilao, ¿verdad?

En fin, chistes mierdas aparte, creo que gran parte de como soy lo debo a que me he criado en la religión cristiana. Todo eso de ser bueno, ayudar a los demás y tal lo hacía de pequeño porque pensaba que había un gran señor todopoderoso que me estaba vigilando al milímetro, y no podía hacer nada que no fuera lo correcto. Comulgaba (otra vez hilando fino, que bueno soy) con muchas de las ideas que planteaba Yisus, y que, a día de hoy mas o menos sigo. Por otro lado, también he arrastrado cosas que me limitan y me hacen pensar de manera retrógrada y, aunque me de cuenta de ello, no lo puedo evitar, y además, las cosas buenas en ocasiones han resultado malas para mí, haciendo que los demás se aprovechen, y por eso no me gusta la religión.

A los 18 años, creyendo en todo lo que me decía el cristianismo, y debatiendo de porqué todo eso existía con un compañero de bachillerato, me vi un documental, que a día de hoy no se yo que tal de rigor es, pero que no solo hizo que los cimientos de mi fe se tambalearan sino que se hicieron añicos. No voy a hacer hincapié en que documental es, ni en si tenía razón o no, ya que respeto las creencias de la peña, pero resumidamente me hicieron pensar que la religión cristiana:

  • Tiene hechos similares a lo largo de la Biblia, es decir, las historias se repiten.
  • Comparte muchas cosas con la religión budista o los mitos egipcios, en cuanto a fechas y hechos muy concretos.
  • Es muy similar a religiones anteriores a ella.
  • Tiene hechos comunes a caballo entre mitos tribales, por ejemplo, en los mitos egipcios se adoraba al Sol, que es el dios salvador del mundo, que lucha contra el mal y nació un veinticinco de diciembre.
  • No tiene otras evidencias, aparte de la Biblia, que respalden lo hechos que aparecen en la propia Biblia.
  • Ha quitado algunos de los textos originales de la Biblia y ha dejado los que creía convenientes. 
No se si me dejo alguna cosa mas, pero a mi me dio que pensar que el cristianismo es una mezcla de creencias, que a su vez vienen de tratar de explicar ciertos fenómenos con el conocimiento que se tenía entonces. Por lo tanto no puedo afirmar que Dios existe ya que no hay evidencias sólidas, pero como tampoco hay evidencias de que no existe, no puedo decir que no existe. Aunque para mí, la balanza está a favor de que no existe ya que no hay pruebas, pero diré mas bien que es mas probable que no exista a que exista. Y esa es la definición de agnóstico.

Así me quité una gran presión, sin embargo, no solo me quedé en eso, en plena juventud y rebeldía a mi manera, en pleno comienzo de carrera científica, sin el peso de sentirme mal, bueno con un poco, ya sabes que me quedaron ciertos dejes, y con la cabeza absorbiendo cada idea, me empecé a preguntar si no hay Dios, ¿cual es el sentido de la vida? A día de hoy no he resuelto esa pregunta, y aunque voy vislumbrando a mis 33 años, que ya me vale, por donde tengo que tirar, igualmente pienso que mi vida, y la vida en general, y porque no decirlo, la existencia de todo no tiene sentido. ¿O acaso una piedra tiene sentido? La piedra existe debido a una serie de procesos físico-químico-geológicos sin un propósito. Es el resultado de esos procesos. Pues lo mismo con los seres vivos. Esto es, lo que inició mi nihilismo, que es la filosofía que, en resumen dice que nada tiene sentido. Es tan potente como peligrosa, porque si nada tiene sentido, que mas da si robo, o si no hago mis obligaciones, o si mato. Pero, incluso es peor que eso: que mas da hacer lo que sea, y pasan los días y ves que las acciones no tienen sentido y te quedas en el sofá como un móvil buscando 5G, sin cobertura, intentando hacer cualquier cosa pero sin hacer nada. Te va matando poco a poco con su pesimismo.

Pues esto me pasó cuando además estaba fracasando en los estudios, buen combo. Por un lado me daba la explicación a un montón de cosas, pero por otro me dejaba KO. Poco a poco le fui viendo cierta gracia, y por inercia por un lado, y por ciertos golpes de motivación seguí para delante. Aparte fui haciendo mía la filosofía, como no, cada uno coge lo que quiere de las cosas y las hace suyas, ¿porqué no iba a hacerlo yo? Así que pensé, y sigo pensando, que aunque las cosas no tienen sentido, hay que seguir haciéndolas. Primero las que uno debe hacer, y luego las que a uno le gustan, ya que son la motivación necesaria para vivir.

Ahí estuve, mas o menos bien, hasta que, el año pasado lo pasé bastante mal, y si no llega a ser porque escuché de la filosofía estoica, ahora mismo habría perdido la cabeza. Ya había oído algo antes, pero cuando me llamó la atención fue escuchando en un podcast sobre un superdotado que había coescrito El pequeño libro de la filosofía estoica, y hablaba como en su trabajo y en su vida usaba esta pragmática filosofía para tomar decisiones y quitarse preocupaciones de la cabeza. Me fascinó la idea, me lo leí y a partir de ahí me autoproclamé estoico. Es una filosofía tan sencilla que es difícil adoptarla, aunque, a veces lo hacemos sin darnos cuenta. Yo la resumiría en que hay que aceptar que las cosas son como son, y busca la tranquilidad mental. Una vez interiorizas eso, uno se deja de si debería de pasar esto o que va a pasar mañana. También dejé de intentar ser como no soy. Lo que pasa que toda una vida con ciertas manías no las quita un pensamiento, es necesario tiempo para que me cale hondo. 

Además, no contradice lo positivo de las otras filosofías anteriores. Si quiero ayudar a alguien, puedo, mientras me lo pida, ya que sino estaría ocupándome de problemas que no son míos y eso es algo que esta filosofía no recomienda, ya que está fuera del alcance y no puede solucionarse. En todo caso, habría que ocuparse de enseñar a como resolver ese problema, en caso de saber como se hace. Por otro lado tampoco contradice que las cosas no tienen sentido, ya que se deduce del método científico, por lo que son así y hay que aceptarlas, todo bien.

De hecho, es un martillo pilón contra los muros pesimistas del nihilismo. Los machaca y los tira dejando que entre el aire fresco y la luz, dejando ver un paisaje agradable. Me explico, hace que el pesimismo desaparezca, pero no aporta optimismo, no te vuelves positivo, simplemente ves las cosas sin juzgarlas. De hecho a veces se me olvida como aplicar esta forma de pensar y vuelvo al pesimismo sin querer, y tengo que volver a decirme que hay que aceptar las cosas como son y vivir acorde a la naturaleza, y vuelvo a tranquilizarme.

Por último, también por mi base mas o menos pesimista a veces tengo que darme un toque optimista y sacar un aspecto positivo sobre algo, me ayuda a, en momentos de mierda, seguir para delante. Un buen método lo aprendí del mismo podcast, pero diferente invitado, y dice que antes de dormir, pensar en algo positivo que te haya pasado en todo el día. Puede ser algo sin importancia, no te tiene que haber cambiado la vida, pero si algo bueno. También puede ser algo muy bueno. El caso es que si haces esto cada día antes de dormir, cambias la mentalidad y ves las cosas de otra forma. O al menos a mi me ha servido, aunque sea una chorrada. Si me lee Víctor Amat me arranca los huevos.

En resumen, se podría decir que soy un estoico nihilista con manías cristianas.

P.D: he "investigado" un poco por si te interesaban los podcast y los invitados de los que hablo, que creo que pueden ser de interés, al menos para ponértelos de fondo cuando estés limpiando. El podcast se llama Lo que tu digas de Alex Fidalgo, un crack que habla de cosas con muchas personas de interés. Los invitados son, el de la filosofía estoica Javier G. Recuenco, que habla sobre superdotados, y el de pensar en positivo es Andrés Oppenheimer, dejo links:

lunes, 5 de febrero de 2024

un susto

Estaba esta mañana duchándome cuando Bea, mi cuñada, me llamaba. Resulta que mi padre no se encontraba muy bien, y la había llamado a ella para ir al médico, y me lo estaba diciendo. El pasado sábado, él me dijo que no se encontraba bien, así que le pregunté si ir al médico y no quiso, así que no era para tanto y me fui a comprar. A la vuelta tenía unas cuantas llamadas de Bea. Al llamarla yo me dice que le van a poner un marcapasos, imagina la sorpresa.

Después de dar un par de vueltas como pollo con cabeza, pero pollo asustado, cojo el coche y me voy al hospital donde le van a ingresar. Voy sin ir tan nervioso como creía que me iba a poner, supongo que es una mezcla entre la filosofía estoica, y que el susto gordo ya me lo llevé hace unos años, cuando murió mi madre.

En el camino no le doy demasiadas vueltas, y al llegar en seguida le ingresan y, tras esperar un rato, por fin le vemos en la cama directo a la habitación. Su aspecto no es malo, lo único que no se puede levantar de la cama. Parece ser que el corazón está haciendo mas esfuerzos de lo normal, y no es conveniente que se levante y ande.

Tras la visita de la médica, decidimos que por la tarde me quedo yo y por la noche mi hermano. La tarde es tranquila, me puedo terminar el segundo libro de Víctor Amat, Autoestima Punk. A la noche nos cambiamos mi hermano Darío y yo. Llego a mi casa de siempre y me sitúo y ceno. Estoy reventado y eso que no he ido a trabajar.

Y por eso no he podido escribir antes. Si todo sale bien, mañana operan a mi padre, el primer paso para ser el hombre biónico.

viernes, 2 de febrero de 2024

la cafeína

Este lunes no tenía una taza limpia, y por pura vagancia me dije a mi mismo que ese día no tomaba café. De hecho, me propuse en todo el día tomar café. Los resultados fueron desastrosamente satisfactorios. Es decir, estuve echo polvo, pero con la felicidad de haber sobrevivido un día entero sin cafeína. Así que me planteé dejarla, esta vez para siempre. 

La sensación que tengo, aún lleno de cafeína es de ojos hinchados y secos, de cansancio permanente, y de no descansar cuando duermo. Ha mejorado, pero todavía estoy así, supongo que hasta que no me deshaga de los remanentes de cafeína no volveré a un estado descansado óptimo. 

Tampoco bebía tanta cafeína, simplemente un café solo por la mañana acompañado de un tazón de cereales, y al merendar una coca-cola light. Pero con mi condición de altamente sensible supongo que es demasiado, y como me gusta muchísimo el café, es mejor dejarlo del todo. Es por todos sabido que es adictivo, no es una droga como tal, pero siempre es necesario una vez has empezado a tomarlo, tomar un poco mas. Al principio da ese plus que necesitas, luego es necesario para arrancar. No se cual es el siguiente paso si sigues.

Y no es la primera vez que tengo que dejar esto. Cuando empecé en este trabajo, al dar café gratis me enganché, como dos veces. Y anteriormente en la universidad lo mismo, aunque menos constante. Y podría retrotraerme hasta llegar a la niñez, cuando mi padre nos daba cucharadas de café con leche bien azucarado, eso sí, descafeinado, pero que rico estaba. Supongo que ese recuerdo y el hecho de que active y enganche es por lo que me gusta tanto.

Esta semana, además e hecho un poco de trampita. A pesar de no haber bebido café o coca-cola, me bebí un par de nestea, que es té, que tiene teína, una molécula parecida a la cafeína con casi los mismos efectos, es decir, que a lo mejor no descanso por beberme unos tés. Y casi muerdo el anzuelo con un caramelo de café de un compañero. Pero bueno, supongo que a veces hay que dejar a un lado esas cosas que nos gustan tanto pero que nos hacen daño para poder tener una buena vida. Yo sigo sin cafeína y un poco zombi, a ver lo que duro.

jueves, 1 de febrero de 2024

Los exámenes

El viernes pasado tampoco escribí, y fue por falta de tiempo. Estoy sacándome un módulo de informática y resulta que el sábado pasado tenía los exámenes finales del cuatrimestre y necesitaba estudiar y mentalizarme. Desde la universidad mi relación con los exámenes no es la mejor. Estudié Biología en la Universidad de Extremadura, y tardé siete años en tirar la toalla sin resultados positivos. Según pasaban los años mas me ponía nervioso en la época de exámenes, hasta el punto de tener fiebre y problemas para ir al baño. Una de las razones por lo que me pasaba esto es que sentía una presión muy grande, ya que no avanzaba, pero a su vez me hacía estancarme, lo cual me producía mas presión, imagínate como me ponía.

Entonces empecé a aprender a enfrentarme a los exámenes. Una de las cuestiones es la de ir al examen y quedarme en blanco. Se que suena a escusa, pero realmente parecía que todo el cuatrimestre y toda la panzá a estudiar que me había pegado no valía para nada. Adivina la sensación que tenía. Eso es, todavía mas presión. La solución a eso es muy compleja. Yo he tenido que ir relajándome y mentalizarme en que se de lo que me preguntan, pero es mas fácil hacerlo que decirlo. Por supuesto, estudiar ayuda a ir bien. Muchas veces he ido a exámenes casi sin estudiar y todo esto se ha disparado. Estudiar desde el principio y no pegarse el atracón es importante.

Otra cuestión, que en verdad es lo mismo, es los nervios. Ya en la selectividad vi que según hacía los exámenes, y según pasaron los días tenía mas nota, independientemente de lo que me preparara. Eso se debía a los nervios que pasaba, antes y durante los exámenes. Según estaba enfrentándome a un reto similar a lo largo de los días iba estando mas tranquilo y preocupándome menos de si lo hacia bien o mal y mas haciéndolos. Por eso, mentalizarse, y decir que cosas así ya las has hecho es algo bueno para calmarse, o que no es para tanto, solo son unas hojas en blanco, no atacan. Porque a veces justo repetir una experiencia que acaba mal siempre puede dar lugar a estar en las mismas situaciones y ya predisponer para que ocurran esas malas experiencias. Y hay que romper con eso, en este caso, quitando importancia y pensando que no es algo malo, solo es un examen.

Además, como eran varios exámenes en un mismo día o incluso, examen teórico por un lado y práctico por otro, era usual salir y encontrar a compañeros comentando las jugadas. Por lo general, eramos chavales diciendo que habíamos puesto, a veces era acertado y a veces erróneo y justificando porque lo habíamos hecho. Eso me volvía muy inseguro, ya que todo lo que ponía me parecía erróneo, así que decidí evitar las charlas después de los exámenes. Al final es otra manera de calmar los nervios. Me llevaba los cascos y me ponía música, o me apartaba. Eso me ayudaba a mantener el estrés a un nivel mas o menos manejable.

Otra de las razones por las que hacía esto es que había compañeros que empezaban a dinamitar a otros, no se muy bien porqué, pero, en ese estado de estrés, no parecía que llamara la atención de nadie, simplemente hundían a los demás como si fueran adversarios que se quitaran. En realidad el adversario es el examen en todo caso, y poco o nada tiene que ver que apruebe un compañero con que apruebe otro. Por eso, si evitaba hablar con cualquier compañero después de los exámenes evitaba a las personas que me hundían. Por otro lado, las evitaba también durante el curso. Y, además, muchas veces evitaba personas que me aportaban. La verdad que tenía mucho estrés y aislarme era la única manera que veía para que los nervios se calmaran. Lo que aconsejo para esto es, si en una conversación sobre un proyecto, como puede ser sacar unos estudios, la persona con la que hablas te hace sentir mal de alguna manera, pasa de esa persona, pero para todo. Y si aporta cosas buenas y te hace sentir bien, sigue viendo a esa persona, no seas como yo.

Por último, hacer repasos de última hora es horrible. Se mezclan conceptos, uno se da cuenta de que no sabe absolutamente todo, enfatiza en unas cosas mas que en otras... vamos, vuelta a la presión y al estrés. En el mismo día de los exámenes yo ya no podía hacer nada, ni si los tenía por la tarde, así que para que intentarlo mas. No aprendía ni memorizaba, solo leía esperando que se me quedaran las cosas, descubriendo que no se me quedaron muchas mas. En realidad solo era la sensación, tenía muchas cosas comprendidas, pero se me juntaban muchas cosas, sentía esa gran presión y al final no me salía nada. Por lo que dejar de repasar a ultima hora es de lo mejor que he hecho.

Este pasado sábado apliqué todo esto y, por supuesto, he aprobado todo, o eso creo, están teniendo problemas para subir las notas. Pero, los resultados mucho mejor de lo que fue estudiar en su momento.

martes, 30 de enero de 2024

días apáticos

Ayer por la mañana me puse a escribir, y no me salía nada que me gustara. Normalmente esto pasa porque no estoy escribiendo de lo que tengo en la cabeza, sino mas bien de un tema que me gusta, y se nota que no es lo que tengo en la cabeza. Volví a intentarlo durante toda la mañana y nada, una chapuza. Me preguntaba si al fin me había quedado sin temas de los que escribir, uno de mis miedos al intentar escribir todos los días. Pero no, porque todavía quiero hablar sobre ciertos temas, pero no es el momento supongo. Entonces me hice la pregunta, ¿que es lo que me impide escribir?

Pues una vida monótona. Pensaba que cada día iba a pasar algo que me iba a hacer reflexionar, y es así. Pero cuando uno tiene los días muy establecidos y muy mecánicos, en la cabeza le parece lo mismo. Una vez se me ocurrió una historia que era como la peli de El día de la marmota pero un poco mas turbia. En mi historia, el tipo no se enteraba que se había quedado estancado en el tiempo en el mismo día, porque estaba como un muerto en vida, pero cuando se da cuenta, empieza a hacer cosas distintas para tratar de salir de esa repetición, y como no lo consigue empieza a volverse majara y a hacer burradas como matar o matarse, y aún así, el día se repetía. Eso no lo llegué a escribir nunca, pero era lo que sentía estudiando en la universidad, quitando las muertes por supuesto, imaginaba una ficción, pero si la desesperación por hacer algo diferente que me sacara de la monotonía.

Es muy fácil caer en esa monotonía, porque te envuelve silenciosamente y es invisible, y cuando te quieres dar cuenta estas en el sofá tirado sin querer hacer nada. Pero al igual que es fácil caer, es fácil levantarse, basta con hacer algo que te guste. En mi caso, un rato de lectura, un rato con un juego de mesa, un rato con una maquinita reviviendo los videojuegos de mi niñez, una charla con cualquier colega mientras movemos cajas es suficiente para que el día sea diferente.

Además, así, tratando el tema, rompo con el miedo a la página en blanco y escribo sobre algo, que ya esta mi pequeño grupo de lectores con ganas de textos. Gracias por cierto.

lunes, 29 de enero de 2024

Un cabrón

Una de las cosas que he ido aprendiendo a lo largo del año pasado es a decir que no. Antes no sabía decir que no, una forma básica de poner límites, así que la gente hacía un poco lo que quería conmigo. Este hecho me ha dado la libertad de hacer lo que yo quiero en vez de hacer lo que otros quieren. Esto ha ido haciendo que poco a poco vaya hablando mas sin temor a que se me castigue, y al hacerlo y ver que no pasa nada malo me da pié a seguir hablando.

Al ir hablando, paulatinamente me ha vuelto el humor y he desfruncido el ceño. Es algo muy curioso, ya que al perderle el miedo a expresarme, puedo reírme de la gente, a veces con la gente, incluso burlarme de ella, y por supuesto, espero la misma respuesta o mayor hacia mi para reír aún mas. Pero, como he estado serio unos años, no sabría decir el tiempo exacto, pues la gente se queda un poco descolocada, lo cual también es gracioso, pero estaría mejor que siguieran la coña. Tiempo al tiempo.

Además, nunca he sido de hablar mucho. He sido un tipo callado a mi bola, un poco con miedo a hablar por si la gente de alguna manera me iba a rechazar. Pero la gente no rechaza por eso, puede estar a favor o en contra, y hablar da pie a saber esas cosas, pueden reirse, que me ha pasado mucho, pero cuando he visto que realmente no pasa nada, me da por empezar a hablar y seguir hablando. De hecho tengo ganas de hablar con la gente, y cuando paso un par de días sin hablar parece que me pasa algo. Es mas, tengo ganas de conocer gente nueva, algo que para quien me conozca es raro en mi, para todo el mundo es algo básico que pocas veces me ha pasado, y estoy descubriendo ahora.

Por otro lado, desde que escribo ordeno mejor las cosas que tengo en la cabeza. Por lo general voy pensando en varias cosas, y hablar con la gente significa interrumpir eso para ponerme a pensar y a hablar sobre cosas que me interesan menos. Pero ahora todo eso está mas ordenado, y no pasa nada por darle al boton de pausa interno para empezar desde cero una conversación, ya que como todo esta mas o menos en su sitio es fácil buscar las ideas que tengo sobre una u otra cosa, incluso agregar las ideas que me estaban rondando en ese momento si tienen algo que ver. Y, a la hora de hablar, sale todo bastante natural, no va a trompicones como antes.

Dicho todo esto, como tengo ganas de darle a la sinhueso, tengo el humor a tope, y voy con tantos filtros como frenos, muchas veces de las que hablo con la gente me llaman malo o cabrón, especialmente cabrón. Al principio me daba cosa y pensaba que les estaba ofendiendo, pero ahora me parece un indicador de que voy por buen camino, y de que gusta que sea así, justo lo contrario de los miedos que tenía. Pues nada, a ser un cabrón toca.

me llaman cabrón

jueves, 25 de enero de 2024

Malotes

Antonio Buero Vallejo en su obra La fundación nos hablaba que la vida es una fundación dentro de una fundación dentro de otra fundación, etc. Spoiler de hace cincuenta años: la supuesta fundación, un lugar para el avance de la sociedad científico-cultural, en realidad es una cárcel, y todo aquello era producido por la imaginación del protagonista para no volverse loco. La conclusión del autor era que aunque salgas de la cárcel, estas igualmente metido en una cárcel mayor, y si sales de esa estás en otra aún mayor todavía. 

Creo que pasa algo así en la vida real, pero con el modelo de los institutos de secundaria. En los institutos se enseña la Educación Secundaria Obligatoria, es decir, que obligan a los chavales a ir a clase por ley. Pasan una serie de horas haciendo tareas repetitivas, con un descanso entre medias en un centro determinado y supervisados por otras personas. Después de pasar por ahí hay dos opciones, seguir estudiando pasando por tareas repetitivas, con un descanso entre medias en un centro determinado (universidad o seguir en el instituto haciendo formación profesional) supervisados por otras personas, o buscar curro haciendo tareas repetitivas, con un descanso entre medias en un centro determinado supervisados por otras personas. Al final es lo mismo. 

Las tipologías de persona también se repiten. Yo, por ejemplo, soy un friki en mi curro, en la universidad y en el instituto. Pero hay una tipología que me ha llamado la atención, y es la de malote. Un malote es una persona que, en el instituto, iba de duro, pero al final no deja de ser uno mas. Veo así a mucha gente, y no solo eso, sino que yo entré al trapo. Vale que tengo un aspecto de vikingo porque me flipé con la serie homónima, pero en parte también para que se me respete aunque no tiene ese efecto. Ponerse serio en las fotos, alardear de cuando le plantó cara a no se quien, ser el que mas bebe o se droga, hacer el subnormal para dejar claro quien manda o hacer pequeñas cosas ilegales con la seguridad de que no le van a pillar son algunas de tantas cosas que hacen. Pero que no os engañen. Todo ese rollo agresivo al final es pura fachada. Yo a estas alturas, con los huevos negros, ya me da igual. A veces me río de ellos en su cara, y no hay consecuencias. Otras las ninguneo, prefiero no perder el tiempo. Pero el intento de imponerse a la fuerza en plan machote como pasaba en el instituto ya no hace efecto.

Lo peor es que esto ha pasado de lo real a la ficción, y se ve por todos lados como un modelo a seguir, bueno, mas o menos, como una especie de filosofía. ¿Quién no quiere ser como Batman? Todo el día con el ceño fruncido siendo el que manda en Gotham. Me acuerdo de un póster de la serie The Walking Dead, en el que todos los protas estaban mirando al infinito con el ceño fruncido. Yo lo describí como "gente seria haciendo cosas". Pero siendo realistas, creo que estarían cagados de miedo, intentando sobrevivir como puedan en vez de con una actitud de que aquí manda mi polla. Se ve en todos los héroes, el bueno con cara y pose de malo.

Después de todo esto, todos vamos de malos cuando somos cada uno de una manera. Personalmente creo que soy lo opuesto a eso. No lo digo en plan rebelde ni nada de eso. Pero si que he adoptado una forma de ser que no pega conmigo y que no soy así vamos. Y se ve por todos lados, en vez de ser cada uno como es, todo el mundo va con esa coraza en plan, a mi no me chulees que te pego. Pero eso no solo es un espejismo, sino que es ridículo. Creo que es mas satisfactorio ser como uno es, yo lo estoy probando y voy feliz al curro. Hacía años que no iba feliz. Y si me chulean pues me defiendo, pero no voy proagresivo. Hay que superar la etapa del instituto, para dejarse de historias y empezar a vivir.